“Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” (Hch 11. 17). Este es un razonamiento genial, sencillamente genial. No somos quien para estorbar a Dios en ninguno de sus proyectos, en ninguno de sus planes. Sus …
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