Bienaventurados los pacificadores

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5. 9).

Las relaciones personales son muy importantes. Toda la vida del hombre está determinada por sus relaciones personales; a tal punto que se puede de alguna manera llegar a afirmar que una persona tendrá mayores o menores resultados en cualquier cosa que sea que haga, ya sea en la vida familiar, dentro del hogar, en el trabajo, en los estudios y muy importante, dentro de la iglesia; en la medida en que sus relaciones personales tengan un mayor grado de calidad. Si pensamos bien, toda la vida está basada en relaciones. El pequeño bebé que depende de sus padres y de la relación que estos le brinden; la buena vecindad, la camaradería y el compañerismo con nuestros semejantes.

En el evangelio, todo es sobre personas. Personas que necesitan ser salvas. Personas que necesitan ser enseñadas. Personas que necesitan ser aconsejadas. Personas que tienen problemas personales. Personas que necesitan ser disciplinadas. Personas que tienen conflictos con otras personas. Es vital en el trato con las personas la invalorable sabiduría de Dios que tiene por fuerza mayor que poseer el líder cristiano. Hoy traemos brevemente varios consejos que pueden ayudar a la hora de lidiar con este tipo de situaciones tan comunes dentro de nuestro medio.

  • Estar dispuesto a escuchar. A lo líderes por lo general les gusta mucho hablar y ser escuchados, y es un riesgo que se corre a la hora de tratar con los hermanos, todo tiene su momento. En ocasiones en el trato con las personas, dedicar el tiempo necesario para escuchar los problemas, situaciones, y dificultades que está presentando el afectado puede ser suficiente y aportará respeto, valor y confianza para poder mediar ante conflictos más difíciles que se puedan presentar en el futuro.
  • Nunca aceptar habladurías ni murmuraciones. Lamentablemente muchos han cometido el error de creerse que son miembros de una agencia de espionaje. Recopilan información negativa que eventualmente se pueda utilizar para desacreditar de alguna manera a la persona en cuestión. De esta forma todos salen dañados. El líder, su credibilidad y confiabilidad. Tiene que ser muy tonto el informante para pensar que no va a hacer lo mismo si el caso no fuera a la inversa. El informante, no recibe el debido llamado de atención y su vida espiritual se estanca en una carnalidad de la cual en esas condiciones es muy difícil salir. La víctima, está siendo difamada y no lo sabe y no tiene posibilidades de defenderse siquiera. Cuando alguien viene al líder con alguna acusación o la mención de la situación, condición o falta de cualquier otro hermano. Se debe preguntar que ha hecho al respecto la persona que trae la información y su disposición a darle la cara al hermano que, con toda seguridad, si las intenciones son buenas, estará dispuesto a dar; de lo contrario regañar debidamente a este informante. Si este principio se aplica se le estará dando un duro golpe a las habladurías y murmuraciones que tanto daño hacen a una congregación.
  • Su propósito es servir, restaurar, glorificar a Cristo. No se pude descuidar este punto. No somos el mundo. El líder necesita honrar a Cristo, su Señor, y el de las personas que lidera, la confianza de las personas es algo que cuesta mucho trabajo ganar, en muchas ocasiones, años de trabajo, pero se pierde de una manera muy fácil. Cada paso del líder debe ser con paciencia, buscando la honra de Dios y no preocupándose por la suya propia. Recuerde siempre que la honra y la gloria que verdaderamente son significativas, el único que puede darlas es el Señor. Así que sirva siempre, restaure relaciones, glorifique a Dios. El propósito de Dios siempre es sumar y multiplicar, nunca dividir.
  • Sea pacificador. Un pacificador encuentra una llama de la discordia encendida y la apaga. Los conflictos no son prohibidos en la iglesia. Lo que es prohibido es no resolverlos y no resolverlos a la manera de Dios. Usted es un mediador y no debe permitir que un conflicto se eternice, tratar con las partes implicadas, orando al Señor y forzando si es preciso la reconciliación. Sin tomar partido, haciéndole ver a los hermanos los puntos de vista de los otros y que no necesariamente las cosas son de la manera que las está viendo. Recuerde siempre sumar y multiplicar y que usted es un siervo de Dios y no un agente de contrainteligencia. Que debe ser en todo momento, justo, íntegro, un reflejo de Cristo. Alguien que defiende la paz de Dios con uñas ue defiende la paz de DIos y que usted es un siervo de Dios y no un agente de contrainteligencia.ando al Señor y forzany dientes.

Que el Señor te continúe bendiciendo.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.