1 Corintios 1. 4-9

1Corintios 1. 4-9

RV60-V4-9: Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

NVI-V4-9: Siempre doy gracias a Dios por ustedes, pues él, en Cristo Jesús, les ha dado su gracia. Unidos a Cristo ustedes se han llenado de toda riqueza, tanto en palabra como en conocimiento. Así se ha confirmado en ustedes nuestro testimonio acerca de Cristo, de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

LBLA-V4-9: Siempre doy gracias a mi Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús, porque en todo fuisteis enriquecidos en El, en toda palabra y en todo conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo fue confirmado en vosotros; de manera que nada os falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.

DHH V4-9: Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios ha derramado sobre ustedes por medio de Cristo Jesús. Pues por medio de él Dios les ha dado toda riqueza espiritual, así de palabra como de conocimiento, ya que el mensaje acerca de Cristo se estableció firmemente entre ustedes. De este modo no les falta ningún don de Dios mientras esperan el día en que aparezca nuestro Señor Jesucristo. Dios los mantendrá firmes hasta el fin, para que nadie pueda reprocharles nada cuando nuestro Señor Jesucristo regrese. Dios siempre cumple sus promesas, y él es quien los llamó a vivir en unión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

 

Luego del deseo de abundante gracia y paz para la iglesia continúa el apóstol expresando la gratitud que siempre le manifiesta al Señor por los corintios, una iglesia fundada por su ministerio misionero, y por las riquezas espirituales con que habían sido bendecidos. Eso es lo normal que debe suceder en una iglesia: Crecimiento permanente, y no hablamos exclusivamente de crecimiento numérico, que es lo corriente en una iglesia sana, sino crecimiento espiritual, crecimiento en el conocimiento del Señor, en sabiduría, entendimiento y también en dones, nada os falta en ningún don. Y esto es muy interesante teniendo en cuenta todo lo que viene más adelante en la carta. Había una confirmación por parte de Dios del mensaje del evangelio que habían recibido y esta confirmación se expresaba en una evidente progresión en palabra, sabiduría y dones, a pesar de los múltiples problemas, errores y malas prácticas con las que estaban conviviendo como ya se verá. Es una indudable virtud en un líder poder percatarse de crecimiento y avance a pesar de los problemas y dificultades. Es muy fácil ver el error y asumir estancamiento o escasos resultados. El apóstol veía los conflictos que había que corregir, pero también veía el crecimiento y las bendiciones. También hay una idea que es recurrente en otros pasajes de la Escritura: Ese proceso de confirmación no se detendrá hasta el fin, por cualquier vía que sea que este llegue. Es un proceso universal que continuará hasta el mismo regreso de Jesús. Garantizado sin dudas porque Dios es fiel y siempre cumple sus promesas.  

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