1 Corintios 1. 1-3

RV60-V1,2,3: Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios,  y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

NVI-V1,2,3: Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús,  y nuestro hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto,  a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo,  junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  Señor de ellos y de nosotros: Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

LBLA-V1,2,3: Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

DHH V1,2,3: Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, saluda, junto con el hermano Sóstenes, a los que forman la iglesia de Dios que está en Corinto, que en Cristo Jesús fueron santificados y llamados a formar su pueblo santo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor nuestro y del pueblo santo. Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen sobre ustedes su gracia y su paz.

Estos tres primeros versículos constituyen el saludo tradicional que se utiliza en casi todas las cartas, con su propio estilo, con la forma y costumbre de la época en que se escribió. Generalmente un saludo es un saludo y no pretende decir mucho más que eso. No pretende más que saludar a la persona o personas a las que se les escribió la carta, pero tratándose de las Sagradas Escrituras, todo puede suceder. Bien vale la pena observar cuidadosamente cada detalle para ver que nos dice el Espíritu Santo. Se nos presenta al apóstol Pablo y al hermano Sóstenes como remitentes de esta importante carta. Nos dice que Pablo es apóstol por la voluntad de Dios. Este es un dato muy sugestivo. No hay apóstoles por voluntad propia, por decisión propia.  Es el mismo Señor el que los constituye y comisiona y por lo tanto respalda.  Es muy interesante también darnos cuenta de que en nuestras Biblias dice claramente: Primera epístola del apóstol San Pablo a los corintios; pero en el contenido claramente se nos presenta a Sóstenes como coautor de la carta. Llamamos la atención sobre esto no porque Sóstenes fuera un personaje muy importante desde el punto de vista histórico para la iglesia. No lo sabemos, su nombre solo aparece dos veces en la Escritura. Bien pudiera ser cualquier otro nombre o varios como ocurre en otras cartas. El asunto es que a pesar de ser Pablo el personaje más influyente y reconocido sin la menor duda, no tiene ningún reparo en hacer partícipe de esta labor a quienes están a su lado. Y es así: Somos un cuerpo en Cristo. Casi siempre donde hay un gran hombre de Dios que trasciende hay muchos otros que han sido y han vivido a la altura de una forma anónima, sin buscar recompensas del hombre. Seguro que ellos recibirán la de Dios. El hermano Sóstenes con toda seguridad estaba al tanto de la situación en la iglesia y tuvo alguna participación real en la confección de la carta. El saludo termina con el deseo de abundante gracia y paz para la iglesia.  

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