Que cada día cuente.

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3. 12-14).

Este pasaje de la Biblia es un verdadero reto para cada cristiano. Esta revelación del Espíritu Santo al apóstol Pablo realmente nos sube el listón bien alto para cada uno de nosotros. Esta no es la forma natural en que se suelen ver las cosas en estos tiempos. En estos tiempos alguien nos dice: olvídate de lo que has hecho en el pasado, enfócate en lo que hay que hacer ahora, en lo que tienes que hacer mañana; posiblemente reaccionemos con enojo. Como vamos a olvidar todo lo que hemos hecho. Mira que yo me he sacrificado, mira que he trabajado, mira que he tenido buenos resultados, no lo puedo olvidar porque las cosas que he hecho son algo así como una carta de presentación. Así vivimos hoy. Usted aspira a trabajar en un determinado lugar y uno de los primeros requisitos que se le pide es la presentación de un currículo vitae donde se pueda apreciar su experiencia laboral, su historia pasada, que muestre porque usted piensa que es la persona adecuada para ocupar el puesto de trabajo que se está convocando. Muchos centros de trabajo no aceptan aspirantes que no puedan presentar este historial y en muchos casos exigen experiencia en la materia. Lo pasado cuenta. ¿Es cierto o no? A veces nos sentimos orgullosos de lo que hemos hecho, de lo que hemos logrado.
Si no fuera por mí; si no fuera por mí; si no fuera por mí. El mundo es así. El haber hecho un sinnúmero de cosas en el pasado como que me da ciertos derechos, como que me otorga ciertas atribuciones. Los presidentes de los países cuando dejan de ser presidentes porque se les terminó sus períodos de mandato, la mayoría de las veces siguen recibiendo el trato de: señor presidente; por respeto a su dignidad, a lo que fueron, al importante cargo que ocuparon. En ocasiones no cuentan con ningún cargo oficial y su voz sigue siendo la que toma las principales decisiones, porque su opinión tiene tremendo valor. En la iglesia pasa lo mismo, solo que hay un principio que rige eso y ese principio es mantenernos firmes hasta el fin, reteniendo hasta el fin lo que se nos ha dado. O sea: yo puedo haberle predicado a toda mi ciudad. Yo puedo haber sido un ofrendador generoso, yo puedo haber sido un trabajador incansable, que si ya no lo soy hoy, pues sencillamente no lo soy. Agua pasada, no lo ha escuchado usted decir, no mueve molinos. Lo pasado es como una presentación, como una introducción que nos presenta, pero lo que somos hoy es lo que somos hoy. Yo no puedo vivir anclado en mi pasado. Yo puedo haber hecho muchas cosas buenas en el pasado que si hoy las estoy haciendo malas, pues las estoy haciendo malas. Lo que antes hice bien no vuelve lo que hoy estoy haciendo en bueno. En esencia lo que el Señor nos está diciendo muy claramente es que pongas en práctica lo que nos está exponiendo el apóstol Pablo: Me olvido de lo que está detrás, me extiendo a lo que está delante, prosigo a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Prosigo a la meta. No me conformo con lo que ya está escrito en mi currículo, quiero seguir escribiendo páginas en él hasta que llegue el día del Señor. No me puedo convertir en un ser sin metas, sin propósito, en meramente un sobreviviente, en alguien que le pasan los días por encima sin que nada trascendental pase, donde todo el grueso de mis energías y mi pensamiento fueron empleados únicamente para alimentarme y entretenerme. Sin metas, sin propósito, anclado al pasado. No importa lo que ya logré, ni lo que ya hice. Me olvido de todo eso y prosigo mi camino. Llegué hasta aquí, pero debo seguir avanzando. Tengo un plan. Sé a dónde voy.
No dejes que pase un día más. Que cada día cuente.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.