¿Qué podré regalarle a mi madre? Hoy es un día especial. Desde bien temprano hay un corre corre de gente de acá para allá, de allá para acá. Unos con flores, otros con regalos. Unos van corriendo para el cementerio y lloran desconsolados. Yo no quiero llorar el día que ella no esté.
En todo el mundo se celebra el día de las madres. Unos lo hacen de una forma, otros de otra. En España lo celebran el primer domingo de mayo, En Mexico el día 10, sea cual sea el día de la semana. En Nicaragua lo hacen el 30 de mayo y en Argentina el tercer domingo de octubre. Lo cierto es que se ha apartado un día para celebrar a las madres, para homenajear a las madres. Pero, ¿que le podré regalar a la mía?
Mi madre es un tesoro. Es uno de los regalos más grandiosos que me ha dado el Señor en la vida. El primero de todos. Recuerdo siempre su cariño, como nos cuidaba a mis hermanos y a mí. Nos defendía con uñas y dientes. En los momentos más duros dejaba de comer para que nosotros tuviéramos algo que llevarnos a la boca. Hoy, después de muchos años sigue haciendo lo mismo. ¡Ay de aquel que quiera lastimar a sus cachorros! Tengo que darle un regalo. Este día no puede pasar como otro cualquiera.
Es un deber que tenemos con ella. El Señor nos dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” La familia siempre ha sido muy importante para Dios. Cuidar a los padres de uno es una responsabilidad que Dios nos ha dado que no podemos descuidar. Jesús mismo no dejó a su madre desamparada cuando iba a partir de este mundo. Aun llevando el peso del pecado de la toda la humanidad sobre Él, encontró tiempo, fuerzas, motivación para ocuparse de esa mujer que le había tenido en su vientre y le había amado con todo su corazón.
Yo quiero ser como Jesús. Yo no quiero llorar el día que ella no esté. Quiero celebrar que esté con el Señor. Quiero recordar con alegría el tiempo que pasamos juntos. Quiero agradecer a Dios por habérmela dado, por habérmela prestado un tiempo.
¿Qué podré regalarle a mi madre? El regalo no es lo más importante. Lo más importante es el día a día. Lo más importante es el tiempo que pasamos juntos. Lo más importante es cuidarla ahora, protegerla ahora, atender sus necesidades ahora. Ya no tiene las mismas fuerzas de antes. Por eso le voy a regalar mi brazo para que se apoye. Mi tiempo para que descanse. Mis fuerzas para que se alimente. Mis palabras para que sepa cuanto la amo.
Gracias Señor por mi madre.
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