Hay muchos libros, artículos, sermones, lecciones, que hablan sobre las posibilidades que tiene el hombre para cambiar su manera de comportarse ante la vida. Estamos plenamente convencidos de que cuando Jesucristo llega al corazón de una persona, tiene todas las posibilidades de su lado para poder cambiar. Para dejarse cambiar por la obra del todopoderoso.
Es importante poder entender esto. El hombre no puede cambiar verdaderamente sin Dios. No puede haber cambios verdaderamente importantes, sin la obra del Señor. Un hombre quizás pueda por sus propios esfuerzos dejar de fumar, pueda cambiar hábitos de alimentación perjudiciales al ser diagnosticado con diabetes o con hipertensión arterial, puede quizás cambiar sus horarios de sueño y muchas cosas más, algunas de ellas con un determinado nivel de importancia; pero todos estos cambios serán parte de su propia naturaleza y personalidad; serán parte de su propio ser. Pero ser verdaderamente transformado, sustancialmente, girando 180 grados en su manera de ver la vida, comportarse ante situaciones, únicamente si el Señor está obrando. Únicamente si la Palabra de Dios está obrando en nuestra vida. En otras palabras: Escuchamos lo que Dios tiene que decir y nos quebrantamos. Escuchamos lo que Dios piensa sobre un asunto en particular y lo que Dios piensa es importante para nosotros. No continuamos a sabiendas de que Dios no está de acuerdo con lo que estamos haciendo. Hacemos un alto en nuestra vida, dejamos de caminar solos para caminar agarrados de Dios.
Hoy en día cada vez resulta más difícil cambiar. No porque Dios no sea poderoso sino porque lo hemos alejado de nuestra vida. Nos acostumbramos a vivir a la manera de vivir del mundo, y dejamos de tener contacto con Dios. Nos acomodamos como estamos, nos conformamos con lo que tenemos, como vivimos y no damos espacio para que Dios obre. No le dejamos obrar. Y Él, caballeroso como siempre nos deja seguir nuestro propio camino, aunque no se rinde con nosotros, nos sigue sometiendo a situaciones que nos hagan pensar y valorar lo que estamos haciendo. La buena obra que comenzó en nosotros no la va a detener hasta el día de Jesucristo.
En nuestro medio vemos cada día tantos patrones de comportamiento, similares entre padres e hijos que se traspasan de una generación a la otra, que es muy importante reconocerlo, advertirlo, enseñarlo, para que las personas, fundamentalmente los jóvenes puedan entregarse plenamente a Jesús y le acepten verdaderamente como el Señor de sus vidas. Porque eso es exactamente lo que debería ser: Pleno Señor de nuestras vidas. ¿Es Jesús verdaderamente el Señor de tu vida? ¿De verdad?
Un matrimonio de edad media ha aceptado a Jesús como Señor y Salvador. Afirman ser cristianos, estar muy agradecidos por lo que han podido ver de Dios, por lo que Dios les ha dado, pero no se congregan, ni aceptan liderazgo alguno, ni hacen absolutamente nada para el Señor. La relación que mantienen con el Señor no pasa de ser algo así como el genio de la lámpara. Dios está para escuchar y contestar los deseos de la gente. Desgraciadamente muchos viven así y no están dispuestos a cambiar. Ese matrimonio tiene una hija que dice ser cristiana, pero no vive como tal. Cambia de pareja con frecuencia y piensa que todo lo que hace está bien. Nunca se ha congregado tampoco.
Un hombre de unos cincuenta años con una situación extremadamente crítica económicamente hablando es una copia fiel de la persona que lo educó. Diariamente recorre la ciudad cargado de javas y sacos, recogiendo latas y pomos para vender como materia prima. A pesar de que para muchos es evidente “su mala vida” y de que hay mucho que pudiera hacer para cambiar; como tener un trabajo, ponerse ropa limpia, sujetarse a los líderes, dejarse ayudar. Eso no le interesa. Sigue viviendo tal y como ha vivido siempre.
En un matrimonio, donde los esposos acostumbran a gritarse mutuamente. La esposa constantemente saca a relucir los defectos de su marido. Que si es tonto, que si no tiene ideas, que si no sabe hacer las cosas. Se ofenden, no se respetan, Un rato más tarde, viven como si nada hubiese sucedido. Los hijos ya reproducen este patrón. A pesar de que tienen conocimiento de la Palabra, esta situación les pasa desapercibida porque se han acostumbrado a vivir así. Realmente no aceptan el Señorío de Cristo en esta área de sus vidas.
Nosotros insistimos en que es necesario quebrantarnos con lo que el Señor está diciendo. Es necesario que verdaderamente reconozcamos a Jesús como Señor y Salvador. Es necesario que vivamos la vida cristiana íntegra e intensamente. En serio, no de mentiritas ni a medias.
Hay un pasaje del Antiguo Testamento que queremos compartir:
“En el año veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenzó a reinar sobre Judá. Y reinó cuarenta y un años en Jerusalén; el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom. Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre. Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho. También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho un ídolo de Asera. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de Cedrón. Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa fue perfecto para con Jehová toda su vida. También metió en la casa de Jehová lo que su padre había dedicado, y lo que él dedicó: oro, plata y alhajas” (1 R 15. 9-15).
Este es un prototipo perfecto. El Rey Asa nació y se crió en un ambiente impío. Todo lo que pudo ver de sus padres fueron ejemplos de cómo no se deben hacer las cosas. Sin embargo fue diferente, porque se dispuso a escuchar la voz de Dios.
“Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oidme, Asa, y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él: y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseñara y sin ley; pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos. En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. Y una gente destruía a la otra, y una ciudad a otra ciudad: porque Dios los turbó con toda clase de calamidades. Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra. Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías hijo de Obed, cobró ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba delante del pórtico de Jehová. Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés, y de Simeón: porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él. Se reunieron, pues, en Jerusalén en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa. Y en aquel mismo día sacrificaron a Jehová, del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas. Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma; Y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel, muriese, grande o pequeño, hombre o mujer. Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son de trompetas y de bocinas: Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban: y fue hallado de ellos; y les dio Jehová paz por todas partes. Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera: y Asa destruyó la imagen, y la desmenuzó, y la quemó en el torrente de Cedrón. Con todo eso los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días. Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios. Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa” (2 Cr 15).
Eso lo tenemos que hacer tú y yo. Escuchar la Palabra, humillarnos. Dios no habla por gusto. Asa privó incluso a su madre de ser reina porque adoró dioses falsos. No vivas la vida ni hagas nada por costumbre. La vida cristiana es maravillosa, siempre en ascenso. No tienes que reproducir los malos hábitos heredados ya sea de tus padres o de la sociedad. Deja que Jesús te guíe. Deja que Él tenga el control. Disponte a cambiar. O mejor: deja que el Señor te cambie. Vas a ver como todo es diferente. Con Él, todo se puede.
5 comentarios
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HOla como estas??? no estoy de acuerdo. El hombre cambia, pues la biblia no hace nada de lo que dices. Es tu subconciente, la voluntad de cambiar, hay personas que cambian 180 grados y más solo porque se enamoraron de alguna mujer que requiere de tu parte mostrar ciertos atributos. Todfa la vida no las pasamos cambiando sin Dios. El que cambia es la persona, no el libro, es el deseo de agradar a alguien, es la motivacion de obtener la supuesta voida eterna, etc…
salu2
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Saludos y nuestros deseos de que la paz de Dios esté sobre su vida. Gracias por comentar y expresar su opinión. Estamos seguros de que la Palabra de Dios cambia las vidas y nunca vuelve vacía. El evangelio de Jesucristo viene haciéndolo desde hace mucho. Quizás muy pronto usted también adore a Dios. Esa es nuestra oración. Si podemos ayudarle de alguna manera, estamos por acá. Bendiciones.
saludos, tambien es mi deseo que les vaya bien. Sin embargo, dudo que adore a Dios algún dia futuro, pues ya en una ocasion lo hice, luego estudie más y comprendi que solo era un mito. Si desea, podrá comprobarlo aqui:
http://contradiccionesbiblicas.cubava.cu/2017/06/15/10-contradicciones-entre-manuscritos-biblicos/
http://contradiccionesbiblicas.cubava.cu/2017/06/13/pudo-un-hombre-de-la-antiguedad-vivir-casi-un-milenio-como-afirma-genesis/
http://contradiccionesbiblicas.cubava.cu/2017/06/26/el-registro-fosil-apoya-la-creacion-de-genesis/
un abrazo
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Ante todo disculparnos por no haber atendido su comentario con prontitud. Hemos tenido dificultades para podernos conectar en los últimos tiempos y solo ahora nos enteramos de que había comentado. Antiguamente la plataforma nos notificaba cuando había un comentario pendiente. Ya no sucede así. Nos da mucha alegría que esté nuevamente por acá. Vamos a leer los artículos que nos sugiere y después por esta vía le haremos llegar nuestra opinión, pero desde ya le podemos adelantar algo: Siempre van a aparecer aparentes contradicciones en la Biblia. Nosotros mismos podríamos darle unas cuantas. También opiniones de brillantes científicos de nuestra época parecen demostrar su tesis sobre que Dios es un mito. Ese mito ha cambiado nuestra vida. Es bueno estudiar más, profundizar; pero la fe va más allá. Es una relación con Dios. Ser cristiano y tener fe no es para nada cometer suicidio intelectual. Pero bueno, vamos a leer primero lo que nos sugiere y después comentamos. Muchas bendiciones y un fuerte abrazo.
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Estimado Alright: En nuestro anterior comentario le prometimos leer los artículos que nos recomendaba y después contestarle. Han pasado algunos días ya y no lo habíamos logrado. Le comentábamos que nuestra conexión no está como en otros tiempos, en ocasiones nos cuesta trabajo incluso, añadir una entrada nueva, o tan solo revisar el Blog. Finalmente leímos sus artículos, los comentarios allí publicados y también observamos un poco más su interesante Blog. En la medida de las posibilidades vamos a seguir leyendo sus trabajos.
Déjeme decirle que respetamos mucho a las personas que tienen convicciones. Puede que no las compartamos, pero por el simple hecho de tenerlas ya nos resulta suficiente. Es admirable el empeño que asume para exponer sus ideas. La pasión para demostrar que la Biblia se equivoca, o que no es inspiración de Dios. No puedo decirle que nuestra opinión ahora sea diferente. Hemos conocido al Señor y nuestro propósito es acercarnos cada día más a Él, conocerle más y que otros puedan conocerle igualmente. Lo que hemos vivido con el Señor nos impide darle la razón.
No procuramos debatir algo que Dios mismo no se molesta en defender. Si bien estamos seguros de que hay muchísimas cosas que hoy no pretendemos conocer: Sabemos que Dios es un misterio que será revelado a su debido tiempo, hay muchas otras que si sabemos, algunas que hemos vivido y otras que hemos recibido de testigos confiables. Es difícil debatir científicamente algo que no se puede probar. No se puede probar científicamente la existencia de Dios, pero tampoco se puede probar lo contrario. Hay muchísimos eminentes científicos, ahora y del pasado, que fueron o son creyentes. También hay muchísimos científicos que son ateos. Muchos de ellos se suelen salir de su área de acción para imponer sus criterios y sus pensamientos. ¿Qué tiene que hacer un físico en el área de las ciencias sociales imponiendo sus criterios? La ciencia muchas veces suele despreciar elementos con el objetivo de encontrar resultados prácticos. Un número dividido entre otro que tiende al infinito, o un valor que es mucho más grande que el otro nos permite no tenerlo en cuenta. En ocasiones es muy útil, en otras puede ser desastroso. En otros casos se acepta una teoría como válida en ausencia de una mejor. Muchos científicos aun hoy, en estos tiempos tan secularizados, rechazan la teoría de la evolución, entre otras cosas, señalan un fenómeno que llaman complejidad irreducible. Y que hablar del debate sobre el origen de la vida. Es para nunca acabar. La mayoría de los ataques a la fe parten de la suposición del atacante de que Dios no existe. Mi amigo, si usted saca a Dios de la ecuación cualquier resultado es posible. Cualquier cosa inimaginable puede dar a luz.
Con respecto a la Biblia usted sabe nuestra opinión. Cuando estudiamos a fondo un pasaje tratamos de leer la mayor cantidad posible de versiones para tener una mejor idea del asunto. Hay que escudriñarla, creerla. Obviamente si lo único que interesa es la paja que pudiera encontrar, es muy difícil que pueda hallar el trigo, pero aun así tiene más posibilidades de que el Espíritu Santo le hable y le convenza.
Con respecto a usted, cuando vemos lo que está haciendo, pensamos en el apóstol Pablo cuando perseguía a los cristianos. Pablo creyó su deber hacer todo lo posible por acabar con el nombre de Jesús de Nazaret. Se esforzó, hasta que tuvo un encuentro con Jesús en el camino a Damasco y su vida cambió para siempre. Usted dice que adoró a Dios. Estamos seguros de que no conoció a Jesús. Si hubiera conocido a Jesús, todavía fuera cristiano. Si hubiera caminado con Él, su vida fuera distinta. Puede que usted sepa intelectualmente lo que es el evangelio, pero no lo ha dejado entrar en su corazón. Nadie le ama más a usted que Jesús. Era usted y yo quienes teníamos que haber colgado de la cruz porque hemos ofendido a Dios muchas veces y de muchas maneras. El pecado es el gran problema de la humanidad. Es la causa de sus males. Pero fue Jesús el que llevó sobre sus espaldas el peso del pecado. El castigo que nos merecíamos, el lo pagó nosotros. Él ocupó nuestro lugar.
La verdadera fe cristiana no es meramente religión. Es una relación con Dios. Eso mi amigo, no lo puede cambiar un fósil. Jesús es nuestro molde. Dios nos quiere moldear a su imagen y quiere que cuando el mundo nos vea, vea un reflejo de Jesús. Me temo, y pido perdón por eso, porque es responsabilidad de la iglesia, que eso no es lo que usted ha visto. Solo usted y Dios saben qué le estorbó para que siguiera avanzando en la fe. Quizás encontró algo, como se hablaba en sus comentarios, algún líder que exigía ir a ese hospital y quitarse de forma violenta los tatuajes. O alguna otra cosa irracional. No voy a especular. Solo le exhorto a que le dé una oportunidad a Jesucristo, a que dejé que el Espíritu le convenza. Nuestra vida cambió para siempre. La suya puede cambiar también.
Es nuestro deseo que sea bendecido. Un abrazo.