Necesitamos crecer (2)

“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1Ti 4. 13).

 

Hace algún tiempo estuvimos trabajando en el campo. Preparamos una tierra para sembrarla. Teníamos planes con ella y con los resultados que íbamos a obtener. Pasamos el arado, después la picadora. La tierra llegó a estar en óptimas condiciones para ser sembrada. Limpia, suave, lista para recibir la semilla. No la pudimos sembrar por diversas causas. Lo cierto es que no se trabajó más en ella. Con el tiempo crecieron los espinos, las malas hierbas, e incluso un pequeño pino se las ha arreglado para crecer allí. Hermanos, si en la buena tierra no crece lo que tiene que crecer, otras cosas lo harán. La tierra se limpia, se prepara nuevamente y vuelve a quedar buena, pero no se puede abandonar, porque no lograremos cultivar lo que debemos cultivar: La buena semilla. Otras indeseables plantas se van a encargar de colonizar el lugar. Estamos usando esta ilustración hermanos, porque lo dijo el Señor Jesús en la parábola del sembrador. Si no crece en nosotros la buena semilla, La Palabra de Dios, ya sea porque no leemos nunca la Biblia, no nos interesa o creemos que nos las sabemos todas, otras cosas lo harán. El mundo, su forma de ver las cosas, las opiniones de aquellos que nos rodean que no son cristianos y viven sin tener en cuenta a Dios; echaran raíces si la buena tierra y la buena semilla no están siendo debidamente atendidas. La Palabra de Dios lo dice: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Estamos rodeados de malas conversaciones. En el trabajo, en la escuela, en los medios de difusión, a veces en nuestros hogares. Si no nos nutrimos de la vid verdadera, nos alimentaremos de otra cosa y produciremos frutos acordes con ese alimento. Frutos de justicia si se trata del Señor. Iniquidad si es de cualquier otra cosa.

No hemos crecido lo suficiente. No te conformes con lo que tienes hoy porque en el Señor hay mucho más. En la iglesia no hay autosuficientes ni ministerios universales. Dios repartió dones para que juntos nos edifiquemos en amor. Nadie puede decir: no te necesito. Por supuesto que si necesitamos, y si no lo estamos recibiendo hoy mismo, nos estamos privando de la bendición de Dios. Ya sea de la Palabra, de la reprensión, incluso de la disciplina. Ya soy líder de la iglesia, no necesito a nadie. Mentira, ahora es cuando más necesitas. Ahora es cuando más tu ministerio necesita oxigenarse de la Palabra del Señor. De la ministración que Dios da por medio de nuestros hermanos. Sin subestimar a nadie por muy poca cosa que parezca. Dios escogió a lo débil, a lo pobre y a lo menospreciado para avergonzar a lo fuerte.

En cada oportunidad que usted se queda en casa y no asiste a un servicio de su congregación, quien más está perdiendo es usted mismo. Se está privando de darle culto a Dios en primer lugar, porque los cultos son para Dios no para nadie en particular, sea quien sea quien lo dirija. Que bueno que podamos apoyar los que no dirigimos nosotros con nuestras oraciones y nuestra presencia. Quiero que el que yo preparo sea un éxito, asistencia masiva, todos involucrados; pero el que prepara otro no es tan importante. Los dos son para Dios, hermanos míos y Dios es tan maravilloso que nos habla. Si me quedo en casa con el argumento que sea, estoy dejando de alabar a Dios junto a mis hermanos y estoy dejando de recibir lo que Dios tiene para mí. No es una disciplina militar, no se trata de eso. Se trata de no quedarme en casa por argumentos tan pobres como que “yo no soy religioso”. Esa es una frase que se ha utilizado, indebidamente quizás para potenciar la idea de que nuestra fe no está basada en ritos y cosas así, sino en una relación con el Rey. Mientras mejor sea la relación con el Señor, mayores serán los deseos de congregarnos, de escuchar la Palabra, de alabar al Señor. Dejo yo de ser importante, entonces lo son los demás.

 

Continuará…

 

1 comentario

  1. DTB!!
    Simple y Claro…
    Es bueno renovarse y crecer constantemente… Autoanalizarse diariamente y preguntarse “Soy el mismo de hace 3 años atrás??”, “Cómo está actualmente mi relación con el SEÑOR??”, “Le soy fiel”, “Y mi fe??”, etc…
    Paz y Sabiduría!!!
    sayonara.

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