“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1Co 14. 12).
En el capítulo 12 de esta carta, Pablo enumera algunos de estos dones del Espíritu para la iglesia. Una persona no los tiene todos, de ahí que aunque tú creas que eres muy suficiente, puedes estar convencido de que necesitas de tu hermano y de lo que Dios puso en él. Por ejemplo: Palabra de sabiduría. Sabiduría de Dios para ser aplicada en problemas específicos. Tienes que decidir al respecto de un asunto. Un hermano en uso de este don te puede ayudar. Palabra de ciencia. Que bueno tener una adecuada interpretación de una verdad en un momento determinado. Fe, dones de sanidades. Eso lo dice la Biblia hermanos. Si tu Dios no es el de la Biblia, no esperes cosas grandes, pero si tu Dios es el que hizo los cielos y la tierra y cuando les habla a las cosas que no son como si fuesen y al escuchar su Palabra, obedecen, entonces tú puedes esperar grandes cosas. Milagros, profecías, discernimiento de espíritus, lenguas, interpretación de lenguas. Siempre buscando edificación. Bajo la guía del Espíritu la iglesia está segura y triunfante. Los pámpanos bien agarrados de la vid, dando sus frutos. La iglesia puede estar preparada incluso para cosas por venir. Recuerden cuando Dios le reveló al profeta que iba a sobrevenir un tiempo de hambre en Judea y los hermanos recogieron ofrendas y las enviaron para paliar los efectos de la crisis. Y los recursos llegaron a tiempo. Esa es la iglesia que quiere el Señor.
¿Qué podemos hacer mientras tanto? Me temo que en este asunto lo más importante es querer y querer, querer que suceda, querer que la iglesia sea edificada. Querer ser parte de esta obra grandiosa que es sin dudas la más importante de todo el universo. Prueba una cosa sencilla: Llega temprano a tus servicios en la iglesia. Entra por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas. Dobla tus rodillas y ora para que el tiempo sea una bendición. Si llegas a cualquier hora demuestras que no te interesa mucho lo que pueda suceder. Busca al Señor. Usa los dones que Dios te ha dado para bendecir a tus hermanos, no para ser popular, sino para bendecir a tus hermanos. Recuerda que el camino más excelente sigue siendo el amor.
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