“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1Co 14. 12).
Trabajando también se honra a Dios y se pude testificar del Señor. De hecho es una forma más de evangelismo. Se puede ver por medio del ejemplo personal, de la vida diaria.
La fe se cultiva. Viene por el oír la Palabra de Dios y por la experiencia personal. Las situaciones que se te presentan y como Dios las soluciona. En el hogar, en la vida, en el ministerio. Todas esas cosas tenemos la obligación de enseñarlas, tenemos la obligación de vivirlas.
La congregación es muy importante. La Biblia dice: Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Se nos olvida hermanos, se nos olvida lo que Dios ha hecho por nosotros. Pero si usted las recuerda a cada rato las mantiene vivas en la memoria. A veces nos encontramos en situaciones en que aun Dios obrando, supliendo, bendiciendo, nada les satisface, y eso es lógico, nada te va a satisfacer porque lo único que puede verdaderamente satisfacer al hombre es Dios, una relación plena con Él. Cuando no tenemos una relación así, nada nos puede satisfacer, nada es suficiente. Entonces la culpa de todo lo malo generalmente cae en la persona que tenemos al lado, en las personas más cercanas. Los padres, los hijos, la pareja, los amigos cercanos, los hermanos de la iglesia. Si los hermanos fueran así. Si ellos hicieran las cosas así. Pero el problema real está en ti que no te relacionas con Dios. Todo aquello que no me deja alcanzar lo que yo quiero, eso se vuelve mi enemigo. Así no son las cosas. Calma, humildad. El Señor siempre tiene respuestas.
La congregación es muy importante.
Un error que comúnmente comete el ser humano es creer que no necesita a nadie más. No necesito a nadie más. Yo me basto a mi mismo. Y si tengo una buena posición económica eso pareciera que confirma lo que creo. Mis problemas están resueltos, no necesito a nadie. Yo llevo años en la iglesia me he leído la Biblia entera varias veces. Nadie me puede hacer un cuento.
Una de las cosas más fáciles que hay es dejar de congregarse. Por muchas razones: El cansancio del trabajo, la desmotivación sea cual sea la causa. Eso no es un problema nuevo, sino la Biblia no diría: No dejéis de congregaros como algunos tienen por costumbre. Hace casi dos mil años ya algunos comenzaron a tener la perniciosa costumbre de no congregarse.
Y así son las cosas, el hombre se engaña a sí mismo. Yo no dejo de congregarme, yo me congrego, es verdad que no voy a todos los cultos, pero nosotros no somos religiosos, somos libres, estamos en la gracia. Y que tiene que ver eso hermanos, eso es un autoengaño. Cuando sacas la cuenta vienes a menos de la mitad de los servicios que se tienen en el mes. Voluntariamente no te interesó lo que Dios tenía para decirte. Hemos desarrollado una cultura de espectador durante mucho tiempo y nosotros no somos espectadores, somos parte activa en el propósito de Dios, somos protagonistas en las cosas que Dios está haciendo y en las que quiere hacer. Si eres espectador nunca tus expectativas van a ser satisfechas porque es imposible, vas a los cultos a mirar y lo que sucede no te parece suficiente.
Continuará…
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