El Señor alentó a sus discípulos en sus últimos momentos juntos antes de sufrir el martirio. Ya saben a donde voy y también saben el camino. “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”.
La mayoría de las religiones en el mundo tienen una serie de doctrinas que hay que guardar. La base de nuestra fe es Cristo Jesús, no una doctrina. Es la persona de Jesús. Él es la clave. Todo conduce a Él y Él es el camino. Las doctrinas cristianas vienen después de Jesús. Él es primero. Se repite una y otra vez que no es religión sino relación. Una relación con el Señor. La fuente de nuestra fe es Cristo. Si no tenemos una relación con Él no tenemos poder. Así de sencillo. Guardamos una forma, representamos algo pero no será la realidad.
El Señor insiste una y otra vez que separados de Él nada podemos hacer. No es a nuestra manera, es a la manera de Dios, aunque mi manera en estos tiempos que vivimos hoy parezca más razonable. No es el conocimiento, no es la información, es la revelación. La Salvación, la justificación, la edificación no la puedo recibir sin conocer al autor de ellas. Cristo lo es todo. Nuestra vida, nuestra esperanza, nuestra sabiduría. La iglesia no funciona ni puede funcionar como el mundo. Cristo es el todo del hombre. Cristo es la verdadera sabiduría. El hermano más pequeño a los ojos del mundo puede ser de edificación, si está en Cristo. Si de algo podemos estar seguros es de que hoy tenemos que establecer y fortalecer una relación con el Señor. Eso es lo más importante. La práctica, las doctrinas vienen después.
Los discípulos en este momento no entendían aun. Tomás le dijo al Señor: No sabemos a donde vas ¿Cómo podemos saber el camino? “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida nadie viene al Padre si no es por mí”. Si me conoces a mí también al Padre conoces. Si me has visto a mí también has visto al Padre. Que bueno es el Señor. No tenemos la menor posibilidad de entender a Dios, de acercarnos a Dios, de aspirar a vivir en su presencia. Pero Dios nos ama tanto que se dio a conocer por medio de Jesús. Es Jesús el Camino, no una ley. No son reglas, no son disposiciones, es Jesús. Todo depende de Jesús. Jesús se humilló hasta lo sumo, se hizo hombre para siempre, padeció, murió, resucitó. Es Él el que bautiza con es Espíritu Santo. Es la cabeza de la iglesia. La iglesia tiene muchos miembros pero tiene una sola cabeza. Los miembros nos edificamos los unos a los otros según el Señor nos da a cada uno. Esa es nuestra razón de ser para con la iglesia. Recibir del Señor su ministración y ministrar a nuestros hermanos.
Las personas llaman autosuficientes a aquellos que se creen superiores a los demás y que no necesitan nada de nadie. Puedes estar seguro de que las personas autosuficientes no existen y mucho menos en la iglesia. Todos nos necesitamos. Nuestra dependencia es del Señor pero también de nuestros hermanos. Hay hermanos que piensan que ellos no son valiosos, que no pueden servir al Señor ni a sus hermanos, tal vez porque dejaron la escuela, o llevan poco tiempo en los caminos de Dios. Nada de eso es importante. Ni importa el tiempo que llevas, no importa la edad física, lo que importa es la estatura en Cristo. Lo que importa es conocer al Señor, acercarnos a Él cada vez más, creyéndole, sin turbarnos, echando toda ansiedad sobre Él. Viviendo cada día en Él. Una persona debe conocer a Cristo, debe establecer una relación con Él. La vida práctica viene después. No se trata de hacer sino de creer y conocer. Si creemos y conocemos, entonces también vamos a hacer.
Continuará…
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