La fe viene por el oír la Palabra de Dios. La fe se puede activar. La fe puede crecer. Recuerdo el pasaje cuando Pedro está preso en la cárcel que al otro día lo van a sacar a la multitud para matarle. Me llama la atención el hecho de que Pedro está durmiendo tranquilamente. ¿Por qué estaba Pedro durmiendo? Estaba durmiendo hermanos porque Pedro sabía que Dios tenía el control. Ya le había sacado de la cárcel antes. Por su confianza en Dios el podía dormir tranquilamente. Y el Señor le volvió a librar. Puedes vivir por fe. En la voluntad de Dios. Dios no es el genio de la lámpara para pedirle deseos. Dios es el Rey del universo y su deseo es salvar al hombre. Es que tú joven aproveches tu juventud. No en fiestas, no en orgías, en el “paquete” o durmiendo sin freno. El quiere que aproveches tu juventud sirviéndole. Nadie mejor que tú para salvar a los jóvenes. Los jóvenes impactan a una comunidad. No aparece el novio o la novia que esperas porque no se les predica el evangelio a los jóvenes y no se convierten. No te preocupes porque te acepten o no. La primera reacción siempre es de rechazo. Pero el Espíritu Santo obra, inquieta, quebranta, cuestiona, convence.
Eutico se cayó del tercer piso y lo levantaron muerto. Duele mucho cuando puedes ver el potencial que Dios ha puesto en un joven y después de mucho nadar se ahoga justo a la orilla. Nada faltaba para que Dios te encaminara, cumpliera su propósito en ti, pero le faltó fe porque no quiso escuchar. Se puede tener sueño, estar muy cansado, pero se hace el esfuerzo. No es razonable que teniendo la oportunidad de que Dios te hable personalmente, de poder escuchar la verdad, simplemente la deseches. De veras que duele mucho. Vamos a juntar las fuerzas. Vamos a declararnos en el bando de Dios. Vamos a luchar por cada joven, con testimonio, con oración, con las armas de Dios. Vamos a arrebatárselos al diablo. Conozcan a Dios, conozcan a Jesús y nadie te podrá sacar de ese camino. Camino de victoria, camino de Salvación.
Yo seguí rompiendo las reglas. Escuché hablar de Jesús de Nazaret y mi vida cambió. Me seguía escabullendo de la escuela por las noches, pero ahora para ir a los cultos de la iglesia. Casi siempre regresábamos a pie, varios kilómetros. Busquemos a Dios.
Escucha bien: Eutico fue dichoso, un afortunado porque Pablo bajó y lo abrazó y lo entregó vivo a los hermanos. Pero el riesgo de no escuchar y caer sigue estando presente. Sométete a Dios. Lleva cautivo cada pensamiento a la obediencia a Cristo. Anúlate tú y deja que Dios reine.
Que Dios te continúe bendiciendo.
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