Puedes tener una vida victoriosa

No nos cansaremos de insistir en que la vida cristiana es enteramente práctica. No es religión. La verdadera vida cristiana no es religión. Se vive todos los días. Los cristianos tienen el deber de mostrar a Cristo a la gente. Los hombres tienen que ver en nosotros un reflejo de Cristo. Los jóvenes deben ver en sus padres, en los ancianos, en sus predecesores, la vida de Cristo. No la religión. Muchos jóvenes dejan la iglesia porque no han conocido a Dios realmente. La vida cristiana que conocen no es funcional, o no es honesta.
El Señor tiene fe en los jóvenes. El diablo les teme a los jóvenes. ¿No sabías que el diablo te tiene miedo? El diablo y sus huestes saben que si te pones en la brecha, si te agarras bien de la Roca Fuerte y le dices al Señor: Heme aquí, envíame a mí. Aquí estoy para servirte, para honrarte por donde quiera que vaya, siente miedo. Te tiene miedo porque en las manos de Dios eres un arma poderosa. Tú puedes provocar un incendio a tu alrededor como cristiano. Pero no pienses que algo así va a suceder si cedes a las presiones de grupo. Así solo vas a ser un muchacho que va a la iglesia de vez en cuando, cuando le parece, cuando no tiene nada mejor que hacer, o cuando no hay un partido de fútbol interesante en la televisión. No tiene que ser así.
La vida cristiana no está libre de aflicciones. Aflicciones que solo puedes soportar si vas de la mano de Jesús. No hay otra manera. Somos de carne y hueso y la juventud generalmente es impaciente. No somos espirituales, somos carnales literalmente hablando. Si me doy un martillazo en un dedo me duele, si no he comido nada en todo el día me da hambre, si el techo de mi casa está malo cuando llueve me mojo. Esas cosas Dios no las resuelve con una varita mágica. Fortalecidos por el Señor no vas a sufrir esas cosas porque sabes que todo eso es temporal, que somos extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Además en el momento menos pensado Dios abre una puerta y todo cambia para bien en todos los sentidos.
Hace un tiempo conversaba con un joven que había dejado la iglesia. Todavía conversamos cuando tenemos oportunidad. Pensaba en su actitud y meditaba. Es preferible que haya hecho eso antes de convertirse en alguien con una doble vida. El golpe que le hace a la iglesia alguien que dice ser cristiano pero con sus hechos lo niega rotundamente es tremendo. Definitivamente no le agrada a Dios y tiene consecuencias.
Atiende bien: Tú puedes tener una vida victoriosa aun en medio de los problemas, pero tienes que tomar una decisión. Ser cristiano no es algo que es más o menos, como un deporte. Me gusta el fútbol, me gusta la pelota. No es una afición. Me gusta la iglesia porque es linda. Voy a los cultos cuando tengo deseos. No se trata de nada de eso. Ser cristiano es seguir a Cristo por donde quiera que vaya. Es aprender de Él, de sus enseñanzas, de su manera de ser. El dijo: … aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mt 11. 29-30). Créeme cuando te digo que puedes tener una vida victoriosa. Todo depende de tus metas. Se puede con Jesús. Ahora bien si lo que buscas es ser famoso, reconocido por todos, tener una buena vida al estilo de las revistas, que ni siquiera para los millonarios es verdad, siempre vas a estar frustrado. Pero si tu interés es servir a Dios, ser fiel en lo poco o en lo mucho, no te vas a frustrar porque cuando le das por ejemplo una palabra de ánimo a alguien y ese alguien se levanta o un enfermo se sana, o una persona acepta al Señor, no importa si recibes reconocimiento o no, nada es comparable con eso. El mejor reconocimiento es el que viene del Señor. Que Dios te continúe bendiciendo.

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