“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn 15. 13).
Es el día del amor. Todo el mundo está de fiesta. Los regalos comienzan a aparecer. Mi esposa me ha dado una billetera preciosa. Yo le he comprado un ramo de flores. Es tan solo el comienzo. Todavía nos tenemos algunas sorpresitas para un poco más adelante. Así va pasando el día. Nadie quiere que pase por alto sin que se note. Las personas quieren salir a comer fuera. Otros quieren estrenarse ropa. Pasarla bien junto a los seres queridos. Olvidarse un poco de la rutina de todos los días.
Pudiéramos hablar sobre como surgió este día, cuando se comenzó a utilizar y muchas cosas más. Tal vez lo hagamos un poco más adelante. Pero en realidad queremos hablar de Jesús.
La vida es el bien más preciado que tiene el ser humano. Puede tener el mundo entero que si pierde la vida, de nada le sirven todos esos bienes. Jesús no escatimó entregar su propia vida para salvar la nuestra.
“… siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil 2. 8).
No tuvo el privilegio que hemos tenido la mayoría de nosotros de nacer en un hospital con todos los recursos disponibles. Nació en un establo dando muestras de la humildad más grande que se haya podido conocer. Era Rey y todo lo tenía, pero no lo quiso, ¿sabes por qué? Por amor.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom 5. 1-8).
Puedes estar seguro de que no hay mayor amor que este.
“Vivir para conocer a Dios” te desea muchas felicidades en este día. Que la gracia de Dios abunde en nuestras vidas para siempre. Amén. Que el Señor te continúe bendiciendo.
3 comentarios
100% de acuerdo con su comentario. Aquellas pequeñas cosas que nos rodean y aveces no logramos ver son el mayor porciento de amor.
Feliz día del amor!
Autor
Que el Señor te bendiga Rizo. Eres bienvenido en nuestro Blog. Gracias por comentar.
Muy bueno y cierto, asi como este blog continuen la buena obra, Dios sabe recompenzar.
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