¿Has leído la carta a los Hebreos? Déjame decirte que si no lo has hecho debes hacerlo a la mayor brevedad, porque hay muchísimas cosas que Dios quiere decirte por medio de esas páginas. No sabemos quien escribió esta carta, pero por ella encontramos detalles preciosos de la revelación de Dios. Unos dicen que la escribió Pablo, otros que fue Apolos, otros Bernabé, otros Lucas. En realidad no necesitamos saber. Su mensaje es muy claro. A pesar de todos los problemas que se te pudieran presentar, debes permanecer firme en la fe. Nunca ha sido tan necesario como hoy el mensaje de esta carta. El mundo se empeña en negar a Dios. No necesitamos a Dios. Podemos lograr cualquier cosa sin Dios. Sin embargo, nuestro éxito depende de la relación que tenemos con Él.
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”(He 1. 1-4). Este pasaje nos dice claramente que es a Jesús a quien tenemos que prestarle atención en estos postreros días. Jesús es el plan de Dios. No es como un ángel. Jesús es el heredero de todo. Jesús es el Creador del Universo. Es el que sustenta todas las cosas con la Palabra de su poder. No es posible relegar a Jesús a un segundo plano. Él es quien efectuó la purificación de nuestros pecados. Solo la sangre de Cristo nos puede limpiar, solo la sangre de Cristo puede quitar nuestros pecados. Siempre el enemigo ha intentado por todos los medios apagar a Jesús, porque sabe que Él es el único camino, no hay otro. Él es la puerta por donde todos debemos pasar. Este pasaje nos dice que Jesús es Dios. Eso no conviene al enemigo, por eso lo ataca, por eso no quiere que leas la carta a los Hebreos, porque mientras no lo hagas estarás perdiendo una oportunidad única de fortalecerte. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Jn 1. 1-5). Otro autor y un mensaje muy parecido. Debemos escuchar a Jesús. Puede cambiar tu vida.
“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (He 2. 1-4). El autor de la carta nos hace un llamado a atender las cosas que hemos aprendido. Es necesaria la revelación de Dios para poder valorar debidamente lo que Dios ha hecho por nosotros, para que podamos vivir cada día sin descuidar una salvación tan grande. Una salvación que hace que nuestra vida tenga verdaderamente sentido, propósito. No puedes olvidar que todas las cosas están sujetas a Él. Ante Jesús se doblará toda rodilla, de los que están en los cielos, de los que están en la tierra y debajo de la tierra. Mantente firme, no te dejes engañar.
Continuará…
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