No sueltes la Vid.

No es razonable vivir la vida sin dirección ni sentido. La mayoría de los hombres por desgracia ha vivido así. La mayoría de los hombres en el mundo vive así. O en el mejor de los casos su razón de ser se reduce hasta únicamente subsistir. El ser humano es mucho más que eso. Es creación de Dios. Dios nos hizo para tener comunión con Él y aunque no podemos expresar con palabras lo que eso realmente significa, estamos seguros de que es lo más grandioso, sublime, maravilloso y especial que nuestras mentes pudieran imaginar. Imagine algo que usted desee mucho, algo que le produzca gozo, bienestar, alegría, paz. Con toda seguridad si multiplicara toda esa dicha por mil, aun no lograría tener una idea de lo que Dios significa en nuestras vidas. La Palabra dice de esta manera: “Cosas que ojo no vio,  ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”. O según la versión en lenguaje sencillo: “Para aquellos que lo aman, Dios ha preparado cosas que nadie jamás pudo ver, ni escuchar ni imaginar” (1Co 2. 9). No cabe dudas de que es una promesa maravillosa y que también necesita confianza. Hay que creerla, esperarla, con la seguridad de que no hay comparación posible. No lo sabemos porque nunca la hemos experimentado. El pecado nos alejó de Dios y nos dejó solos, vacíos, por nuestra propia cuenta.

Lo que estamos hablando es que somos creados a imagen y semejanza de Dios, que por mucho potencial que podamos tener humanamente hablando, nos falta lo más importante si no le hemos dado entrada a Jesús en nuestro corazón. Solo con el Señor el hombre puede experimentar realmente su propósito y trabajar y vivir según el pensamiento de Dios. Hoy estamos algo así como si nosotros que vivimos en un país caribeño, con eterno verano, nos fuésemos a vivir a la Antártica. Aunque logremos adaptarnos de alguna manera y sobrevivir, nunca dejaríamos de estar como pez fuera del agua.

Como iglesia de Jesucristo, en el Camino de la salvación, solo hay una manera: Cada día más cerca del Señor. Solo hay una manera de estar en el camino correcto: Bebiendo de la dulce savia de la Vid verdadera. “Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí” (Jn 15. 4). Es imposible no producir frutos si estamos debidamente injertados en la Vid. Si dejamos que Cristo reine en nuestros corazones a pesar de las dificultades nos iremos acercando cada vez más al propósito de Dios.

Por muy grandes que nos parezcan nuestras propias ideas, nuestros propios planes, necesitan la aprobación de Dios. Al mundo no le queda otra que cumplir la voluntad de Dios, de una manera o de otra. No podemos estar separados de Cristo. No podemos vivir sin la Vid. Sin ella morimos, sin ella no va a haber frutos en nuestra vida. No hay evangelio sin Cristo. No hay evangelio sin amor. No te separes de la Vid. Deja que Cristo reine en tu vida. Que Dios te continúe bendiciendo.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.