Importa lo que para ti tiene valor

“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas,  y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua,  para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús.  Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hch 10. 45-48).

Este pasaje es el colofón de todo lo que se narra en el capítulo 10 del libro de los Hechos. Los judíos, ya cristianos, que estaban con Pedro se quedaron pasmados de que el Señor se derramara sobre los gentiles de la misma manera que lo había hecho sobre ellos. Abominación era para un judío juntarse o acercarse a un extranjero. Pero el sacrificio de la cruz no era solo para los judíos. El sacrificio de la cruz abarcaba a toda la humanidad. La sangre de la cruz iba a volver aceptos en el amado a millones de personas de muchas generaciones en el mundo entero. ¡Gloria a Dios! La gracia del Señor es tan maravillosa. Su misericordia es tan grande. No lo podemos entender. Siendo nosotros pecadores, Cristo murió por nosotros para darnos vida, esperanza, razón de ser. Para podernos presentar ante Dios como justos, como hijos amados.

Hoy entendemos, pero estos hombres y el mismo Pedro no entendían del todo el propósito de Dios. Dios le mostró a Pedro la visión para que pudiera entender. Le reveló su voluntad. Los acontecimientos le fueron aclarando a Pedro las cosas hasta el punto en que pudo decir: “…a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo…” (Hch 10. 28). Pedro les predicó el evangelio y sobre aquellos hombres descendió el Espíritu Santo.

Pedro nos da una lección: Dios sabe lo que hace siempre. No se le ponen estorbos a las cosas que Dios está haciendo. Dios está haciendo algo, tiene un propósito, busca la manera de sumarte al propósito, nunca de estorbarlo.

Muchas veces estorbamos a Dios en su trabajo cuando queremos hacer las cosas a nuestra manera. Por eso insistimos una y otra vez, que cada día debemos estar más cerca del Señor, que debemos procurar conocerle cada día más, entenderle, vivirle. Debemos ver las cosa tal y como Él las ve. Él nos muestra lo que es importante.

Hay algo que no queremos pasar por alto y queremos recalcar: A Dios le importa lo que para ti es primordial y obra en consecuencia. ¿Recuerdas como el Señor le rectificó el rumbo a Pablo, porque Pablo era sincero y el deseo más grande de su corazón era agradar a Dios? Estaba haciendo cosas malas con la motivación adecuada y Dios le rectificó. Lo que para ti es importante cuenta a la hora de usarte, a la hora de darte un ministerio, a la hora de revelarse a tu vida. En resumen: Tienen que importarnos las cosas que a Él le importan. Y eso solo se puede lograr si permanecemos en Él y sus palabras permanecen en nosotros.

Dios era importante para Cornelio. La Palabra nos dice que era: “…piadoso y temeroso de Dios con toda su casa,  y que hacía muchas limosnas al pueblo,  y oraba a Dios siempre” (Hch 10. 2). El día de la visión Cornelio estaba orando en ayunas a las tres de la tarde. ¿Con que frecuencia nosotros los cristianos de siglo 21 tenemos tiempos de oración así?

Dios no iba a dejar sin respuesta a Cornelio. Le dio la bendición y le utilizó de paso para enseñar a los discípulos estas importantes cosas. Hay mucho reservado y aguardando para ti y para mí en estos tiempos. Acerquémonos a Él y nos va a sorprender como vamos a mirar muchas cosas de una manera diferente. Que Dios te continúe bendiciendo.

 

 

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