Muchacho: Estás destinado para cosas increíbles.

Estos tiempos son bien difíciles para la juventud. Son difíciles para todos, pero son particularmente difíciles para los más jóvenes, como probablemente no lo hayan sido nunca antes en la historia. Hoy la gente duda de todo. Hay crisis en todas partes. La fe no resulta atractiva para la juventud, porque para los que no conocen al Señor solo significa reglas y restricciones. No significa una vida abundante, plena, con objetivos y propósitos bien definidos. Los muchachos criados en el evangelio se apartan porque el “mundo” es más atractivo. Anhelan vidas donde son deseados, respetados, valorados, en unos casos y en otros se conforman con ver pasar el tiempo y como pasan sus mejores años de una manera totalmente intrascendente. Es así en todas partes independientemente del nivel económico social.

Muchos envidian las vidas de los famosos del cine y la tv. Pero créeme, no tienes nada que envidiar. En estos días estaba preparando un material y estuve revisando algunos artículos y es asombrosa la cantidad de personas de este círculo que está seriamente complicada, que sus vidas se mueven por la cuerda floja, con problemas de drogas, con relaciones de pareja destruidas, una detrás de otra. Hijos sin atención. Varios hombres disputándose la paternidad de un niño porque la madre millonaria, muere ahogada en su propio vómito luego de desmayarse por consumir una increíble mezcla de medicamentos para poder dormir. Después de la muerte de la madre reclamaban la custodia porque la custodia del niño significa millones de dólares, que por cierto no pudieron satisfacer a esta mujer. Lo llamativo de estas vidas es prefabricado, es en la mayoría de las ocasiones una ilusión a partir del atractivo físico de las personas o de sus habilidades.

Es necesario el Señor, la fe, la paciencia. El camino es difícil, pero tiene un fin glorioso. Los muchachos y muchachas tienen que ver esto. Tienen que aprender de sus padres cristianos, de sus líderes. Tienen que recibir el ejemplo precioso de cómo estos pelean la batalla de la fe. Si no somos honestos, no van a aprender. Lo que se dice tiene que ir acompañado de lo que se hace, porque si no, la enseñanza está destinada a fracasar. Leamos este pasaje de la Biblia: 

“…a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo, de quien todo el cuerpo,  bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  según la actividad propia de cada miembro,  recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”(Ef 4. 12-16).

Somos discípulos de Jesús. Nuestro aprendizaje comienza en el momento en que aceptamos al Señor y no va a terminar nunca. A nadie se le ocurre llevarle un enfermo a un niño de primer grado por muy inteligente que este sea. El enfermo lo llevamos al médico, que con toda seguridad también fue un niño muy inteligente cuando pasó por la escuela primaria. El niño de primer grado quizás sea un gran médico en el futuro, pero antes de serlo tiene que superar muchísimas etapas en su vida. Igual pasa con los cristianos. Tenemos que aprender de Dios, conocer a Dios, acercarnos a Él, Vivimos por fe. Pero nuestra fe no siempre es la misma. Al principio es pequeña pero debe ir creciendo poco a poco si somos discípulos entregados.

Dios necesita fortalecer nuestro carácter, nuestras convicciones, porque esta lucha es difícil. De nada vale que de primera mano Dios te de un ministerio poderoso y efectivo si todavía no estás listo para llevarlo. Si cuando la batalla arrecia y los vientos son poderosos en ese momento flaqueas. Dios te va a dar lo que puedas llevar. Hoy eres joven, muy joven, pero tienes la oportunidad de cultivar tu fe, de confiar en Dios, de esperar sus respuestas. Tu fe y tus posibilidades van a ir en aumento, va a llegar el tiempo en que toda duda se desaparece y vas a ver la poderosa e invisible mano de Dios obrando en tu vida. Dios no detiene su obra, pero confía, no te dejes llevar por el mundo. Honra a Dios con tu vida y quebrántate con su Palabra. Si no desmayas Él te va a sorprender. Tú estás diseñado para hacer cosas increíbles con y por el Señor. Que Dios te continúe bendiciendo.

 

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