Sincero y Sensible

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hch 9. 1-6).

Este pasaje narra uno de los hechos más trascendentales de la historia cristiana. Solo el sacrificio y la resurrección del Señor, le superan en importancia. Saulo de Tarso respiraba amenazas de muerte contra los seguidores del “Camino”. Para él era un deber acabar de una vez por todas con esta peligrosa secta que estaba amenazando las tradiciones religiosas de sus padres. Para él una herejía descabellada que había que terminar. Saulo había arrojado en la cárcel a muchos discípulos y les había obligado a blasfemar. Él mismo lo confiesa más adelante. Estas acciones le identifican o le describen como una mala persona. Pero sucede algo muy importante. Saulo era sincero.

En la vida se suele uno encontrar muchas veces con personas extremistas. Personas que se aprovechan del apoyo oficial para escalar posiciones, o para conservar la que tienen a costa de los demás. Cualquiera que difiera de alguna manera aunque sea insignificante en lo que ellos dicen o creen, al momento tienen problemas muy serios. Puede ser que ellos mismos ni crean en lo que están diciendo, pero como tienen el apoyo oficial y esa es la posición que “hay que tener” para estar bien, pisotean a quien sea.

De repente un grupo de pescadores, campesinos, gente común y corriente, del vulgo, están predicando en la ciudad. Los principales sacerdotes y el concilio de ancianos están muy preocupados por esta situación. La gente importante no creía en el “Camino”. Aparece en escena Saulo de Tarso dispuesto a hacer lo que sea necesario. Si esto llega a suceder en estos días pensaríamos que se trata de uno de esos extremistas de los que hablábamos hace un momento. Alguien que quiere ascender, alguien que quiere hacerse notar. Alguien que aprovecha la situación coyuntural para lograr sus objetivos. Eso pudiéramos creer, pero Dios sabe mucho más que nosotros. Dios conoce las motivaciones del corazón. Y las motivaciones de Saulo eran un celo vivo por el Señor. Era una pasión como la que deberíamos nosotros sentir en estos días. Tenemos más revelación que la que tenía Saulo en aquel tiempo. El Señor le dio un trato especial para llevarlo en la dirección correcta. Saulo, sensible a la voz de Dios, obedeció. Y Dios le usó de manera poderosa en su obra.

Palabras de Dios:

·        Sin santidad, nadie verá al Señor.

·        Busca mi rostro.

·        Estoy a las puertas.

 

2 comentarios

  1. Muy buen artículo, hoy en día abunda mucho esto, aún dentro de las iglesias cuantas personas vemos que se van a los extremos y sin importar pisotean y pasan por encima a quienes sea, e incluso tratan de ganarse la confienza de otros por su poder adquisitivo o con algun cargo. Con su permiso copiaré este post y predicaré de este en mi iglesia. Saludos, Dios continue bendiciendo sus vidas al igual que el blog que está muy bueno.

    http://miguelmartinez.cubava.cu/

    1. Dios te bendiga Miguel, contentos de que estés por acá junto a nosotros. Nuestro trabajo busca siempre bendecir, edificar, acercarnos cada día más al Señor. Usa lo que necesites, estamos a tu disposición. Anunciar el evangelio de Jesús y edificar a la iglesia es nuestra prioridad. Como bien dice el nombre de tu blog, el sendero es angosto, pero vale la pena transitarlo. Un abrazo.

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