Imagina que tienes un sueño y todos te dicen que no puede ser. Imagina que las circunstancias son tan negativas que la realidad parece reafirmar lo que todos te dicen. ¿Debes rendirte? Créeme, que únicamente te debe importar lo que Dios piensa al respecto. Queremos darle gracias al Señor porque todos los días nos da la oportunidad de acercarnos más a Él, de conocerle mejor, de ver como obra en nuestras vidas y nos respalda.
Durante algún tiempo estuvimos preparando un tiempo evangelístico en un barrio de nuestra ciudad. Muchas son las dificultades que se nos presentan cuando se quiere hacer algo así, pero seguimos avanzando. Casi llegado el momento, en los últimos tres días, luego de mucho tiempo sin llover, comenzó a caer del cielo aguaceros que amenazaban con echar a perder todo lo que habíamos planeado. Queríamos llevar la bendición a aquellas personas. Teníamos que llevar hacia allí, instrumentos musicales, equipos de sonido, todo aquello que pudiéramos necesitar. Las condiciones del tiempo podían hacernos dudar sobre si seguíamos adelante o no con nuestra idea. Decidimos seguir a pesar de todo. A pesar del tiempo, a pesar de los pesimistas, a pesar de todo.
Llevamos todas las cosas, el sol brillaba fuerte, no había sombra de la lluvia por ninguna parte, solo los meteorólogos seguían pronosticando la lluvia. Llegó la noche y el cielo se nubló, muchos rayos y truenos por todas partes. Estuvo fea la cosa. Nos preguntamos ¿Cómo es posible que el Señor permita la lluvia y no podamos bendecir a estas personas? Oramos y seguimos adelante. Seguramente imaginas el resultado. No llovió y fue una bendición el tiempo. No sabemos realmente la repercusión, la utilidad que el Señor pueda sacar con lo que se hizo y se dijo en esa noche.
Realmente la realidad parecía intimidante, pero el fin fue otro. Queríamos agradecer al Señor por darnos esa oportunidad de aprender a confiar, a esperar en Dios. El Señor siempre respalda a su pueblo y nunca lo deja avergonzado.
Reflexionando sobre todo esto pensaba que realmente bueno y necesario es ser parte del plan de Dios en cada cosa que emprendamos. Nada es para el Señor la lluvia, evitarla o hacerla caer. Pero Jesús tiene que estar en lo que hagamos, Él es la cabeza de la iglesia. Podemos tener todos los recursos materiales necesarios que si el Señor no está en el asunto nada va a suceder, porque Dios es quien convence a las personas de su pecado. Él es quien hace la obra, nosotros solo somos instrumentos. De la misma manera, si estamos con el Señor y tenemos la disposición y el compromiso necesario, Dios va a suplir cuanto recurso sea necesario para su obra. Que Dios te continúe bendiciendo.
Comentarios recientes