“En lo que requiere diligencia, no perezosos…” (Ro 12. 11). En todas las áreas de nuestra vida hay cosas que son muy importantes, otras que lo son un poco menos y también muchas más que carecen totalmente de trascendencia. La Biblia es muy clara al respecto. El apóstol Pablo aquí en este capítulo de su carta a los romanos nos deja una serie de recomendaciones prácticas muy importantes para la vida del cristiano. Hay cosas que a veces no entendemos, pero estas son muy claras, y aunque no entendamos el por qué de las cosas, la certeza de la sabiduría de Dios nos debería mover en esa dirección con un entusiasmo verdaderamente increíble.
Dios ha hecho grandes cosas por nosotros. Jesús se sacrificó por nosotros. No estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, se despojó a si mismo y vino a la tierra a padecer el castigo que nos merecíamos todos. Estoy seguro de que todavía no somos capaces de entender plenamente lo que eso significa. Sabemos lo que es y el valor que tiene, pero no vive, no respira completamente en nuestro interior. Dios ha sido tan bueno con nosotros que nuestros propios cuerpos deberían estar presentados en sacrificio para nuestro Dios. Siempre dispuestos a hacer lo que fuera preciso para nuestro Señor. Sin conformarnos. Las riquezas en Dios son insondables.
El conformismo nos acecha. Creemos que vamos bien, pero no debemos conformarnos ni dormirnos sobre los laureles. Tenemos la firme convicción de que el discipulado cristiano no termina nunca. Creemos que es posible cada día dar un pasito en dirección al Señor, en dirección a tener una mejor relación, una más íntima, más estrecha. El mundo se pierde. La juventud se pierde sin remedio. Los niños crecen deformados y todo eso sucede en nuestras narices y me temo que estemos siendo demasiado perezosos.
Joven: Levántate en fe en estos tiempos y pelea la buena batalla. Hay cosas que no pueden esperar. Es por tu testimonio que otros jóvenes se van a convertir de las tinieblas al Dios vivo y verdadero. Es por tu comunión que tus familiares se van a salvar. Es por tu perseverancia que muchos hermanos decidirán no soltar al Señor por muy difícil que parezcan las circunstancias. Eres un instrumento precioso en las manos del Altísimo, útil, necesario.
Deja de dormir tanto como si en ello te fuera la vida y ordenemos un poco nuestras prioridades. Sacrifícate. Hacer las cosas cuando te sobra el tiempo y no tienes nada más que hacer es bueno, pero es muchísimo mejor seguirlas haciendo cuando el zapato está más apretado y demanda una mayor entrega. Medita un poco en estas palabras. Que Dios te continúe bendiciendo.
Comentarios recientes