Con la frente en alto

Hay una gran verdad que nosotros no debemos pasar por alto: Dios nunca deja avergonzado a su pueblo. Dios nunca deja a sus hijos en aprietos. Dios les respalda. Dios les guarda. Dios les responde. Dios les protege. Si Dios te envió, puedes estar seguro de que no te ha mandado para que quedes en ridículo, avergonzado y que se ría de ti todo el mundo. Si Dios te llamó lo hizo para que fueras en victoria, verdaderamente en victoria. Quizás no transitando sobre un lecho de rosas, porque puedes estar seguro de que todas las cosas que emprendamos estarán plagadas de dificultades, el camino estará lleno de obstáculos, lleno de los más disímiles problemas. Si Dios te ha enviado es porque Él va a ir contigo, Es porque el respaldo del cielo está garantizado. No te desanimes. No te dejes engañar por el maligno. Levántate en fe e independientemente de la lucha que tengas por delante, proclama la victoria de Cristo. Alaba a Dios porque Jesús ha vencido al mundo.

Hoy hacen mucha falta hombres y mujeres dispuestos a servir a Dios hasta las últimas consecuencias. Hay hombres y mujeres que Dios levanta para los tiempos difíciles. Hombres y mujeres hechos de una madera bien dura. Ellos oran fervientemente y obtienen lo que Dios les ha prometido. A veces cuando vemos historias de estos hombres de la Biblia pensamos que se trata de superhombres, pero no, lo que pasa es que estos hombres de la Biblia tenían a un súper Dios. Le creían al Altísimo. Confiaban en Aquel que siempre cumple sus promesas. El que no falla. El que no llega ni antes ni después. El todopoderoso.

Una de las cosas que más nos golpea es cuando no entendemos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. ¿Es cierto o no? En ocasiones yo no entiendo. En ocasiones estás viviendo situaciones pruebas, que te llegas a preguntar: ¿Qué necesidad hay de que esto me esté pasando a mí? ¿Por qué me pasa esto a mí? La Biblia también nos dice refiriéndose a esta realidad, que le pidamos a Dios sabiduría para poder entender las pruebas. “Y el Señor que da a todos abundantemente y sin reproche…”, nos las dará. No me avergüenzo de confesar que a veces no entiendo. Pero las respuestas las debemos buscar en el Señor.

Camina por la vida con la frente en alto que Dios se encargará de allanar lo empinado del sendero. Que el Señor te siga bendiciendo.  

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