Es mejor en equipo

Me gusta el deporte. Hay muy pocas actividades prácticas como el deporte con la facultad para fomentar el trabajo en equipo. Los resultados en el deporte, como en la vida, dependen en buena medida de lo preparados que estemos para trabajar juntos. Incluso en los deportes individuales, el triunfo o el fracaso van a estar condicionados por lo que con el tiempo han logrado de conjunto el atleta con sus  entrenadores. Por supuesto que esto se ve mucho mejor cuando el deporte es colectivo porque todos sus miembros colaboran o deben hacerlo, para ganar, que en definitiva es el deseo de todo el que participa en alguna competencia de cualquier tipo que esta sea. Un equipo siempre debe aspirar al mejor resultado posible. En un equipo no se hace lo que a cada cual le parece mejor, en un equipo se hace lo que es mejor para el equipo, lo que es mejor para ganar.

Utilizamos el deporte para ilustrar un asunto que es muy importante. La iglesia es un equipo. Un ministerio determinado, es un equipo. Todos trabajamos juntos para un objetivo común. Imagina por un momento que te has convertido en el manager de un equipo de beisbol. Si este grupo tenía buenos resultados antes de llegar tú, se esperaría que estos resultados se mantuvieran y mejoraran. Si no había buenos resultados, por supuesto que lo esperado es un crecimiento paulatino hasta llegar a obtenerlos. ¿Qué tienes que hacer? Debes saber que es lo que tienes para trabajar. Las características de tu equipo. Lo que funciona mal y por qué. A veces en un equipo hay personas que no les interesa el equipo, solo les interesa una cosa: ellos mismos. Esas personas tendrán que dejar su lugar para quienes si estén dispuestos. Nunca habrá resultados mientras no estemos dispuestos a trabajar para el equipo. Debemos potenciar las fortalezas y atenuar las debilidades. Tener una idea clara de lo que podemos lograr es fundamental. Las metas deben ser logrables, no fantasiosas o inalcanzables. Nadie puede pensar que si estas armando un equipo de futbol con los niños del barrio, le puedan ganar al Real Madrid de la liga española.

En la iglesia pasa lo mismo. Estamos mucho mejor de lo que muchas veces se piensa porque el primer interesado de que las cosas marchen bien es el Señor del Universo. Lo importante es interpretar bien las instrucciones de tu manager, para que el equipo funcione. Debes utilizar las armas de Dios y no las estrategias humanas, que pueden funcionar en muchos casos pero definitivamente en este, pasan a un segundo plano. Cada asunto en las manos de Dios, consultado con el Señor. El triunfo viene para los perseverantes, para los que no se dan por vencidos.

Las cosas deben ser prácticas para que puedan funcionar. Un albañil no puede ser albañil y ayudante al mismo tiempo. Un jugador no puede desempeñarse a la vez en segunda y en tercera base. Lo ideal es que juegue en la posición donde mejor lo hace y que se especialice en ella. ¿Nunca has visto a alguien con muchos deseos de servir a Dios que comienza a hacer cosas para el Señor con la mejor de las intenciones? Canta, predica, hace teatro, es líder de célula, ayuda en el servicio. Lo miramos y decimos: que buen cristiano. Llega el momento en que esta persona está literalmente extenuada. Trabaja, trabaja y trabaja, pero ya no puede más y no tiene resultados porque sencillamente no es Dios y no puede estar en varios lugares al mismo tiempo, unas cosas le saldrán mejor, otras se quedarán a medias y otras sencillamente no se harán. Es necesario que las cosas sean prácticas, porque pasarán los días y no haremos nada y nos gastaremos inútilmente. El Señor es muy práctico. La iglesia es un cuerpo al que el Señor le ha dado muchos dones, no todos los miembros tienen la misma función. Hay un refrán popular que dice: El que mucho abarca, poco aprieta. Es un llamado a optimizar nuestras fuerzas. No es una estrategia humana. Somos seres humanos diseñados por el Señor con un propósito específico. Podemos ser un buen equipo. Dios nos ha dado y nos dará lo que nos hace falta. Si cada uno de nosotros hace lo que le corresponde hacer con excelencia, los resultados van a llegar. Dios quiere. ¿Quieres tú? 1Co 9. 24 nos dice: “¿No sabéis que los que corren en el estadio,  todos a la verdad corren,  pero uno solo se lleva el premio?  Corred de tal manera que lo obtengáis”. Vamos a estar cada día más cerca del Señor. Sobre este tema seguiremos un poco más adelante. Que Dios te siga bendiciendo.

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