El Poder de Dios.

Hoy las personas no tienen temor de Dios. Muchos se sienten respaldados en sus propias fuerzas. En las metas que han alcanzado, los logros que han conseguido. La posición social, los cargos, tanto dentro de la iglesia como los de la vida secular. El poder adquisitivo. ¿Verdad que da confianza tener poder adquisitivo? Se llega a pensar muchas veces que somos intocables. Casi como si fuéramos Dios. Hay muchos hombres en la historia que han intentado opacar a Dios. Como si eso fuera posible. Otros han usado poder sobrenatural. El enemigo tiene poderes que muchas veces usa para respaldar las cosas que hace. ¿No has escuchado nada parecido? Seguro que algo habrás oído. No voy a ponerte ningún ejemplo actual. La Biblia los tiene.

 

Ex 7. 9-12 nos dice: “Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro;  dirás a Aarón: Toma tu vara,  y échala delante de Faraón,  para que se haga culebra. Vinieron,  pues,  Moisés y Aarón a Faraón,  e hicieron como Jehová lo había mandado.  Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos,  y se hizo culebra. Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros,  e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su vara,  las cuales se volvieron culebras;  mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos”.

 

Por muy poderosos que puedan parecer, nunca, escucha bien, el poder del mal podrá superar al de Dios. Dios les deja jugar, falsificar, engañar a los que quieren ser engañados, pero cuando Dios habla, el enemigo tiembla. El enemigo huye, Y cuando un cristiano se pone de rodillas y ora, las tinieblas son sacudidas.

Si ves bien el pasaje, Faraón estaba acostumbrado a estas cosas. No se inmuta porque la vara de Aarón se volviera culebra. Sus hechiceros hicieron lo mismo. Pero sus culebras fueron devoradas al  instante por la culebra de Dios. ¿Eso no quiere decir nada?

Hace unos días en otro trabajo (Espera), hablamos de Elías y sus experiencias. Los sacerdotes de Baal aceptaron el reto de no poner fuego al sacrificio. Ellos creían que Baal les podía responder. Ellos tenían experiencias sobrenaturales en sus ritos. En esta ocasión el poder del mal no respondió. Cuando Dios cierra una puerta, nadie, absolutamente nadie la puede abrir. Sin embargo Elías echó agua por todas partes para hacerlo más difícil todavía. Dios respondió con poder respaldando a su siervo.

Hoy puede ser igual porque el brazo de Dios no se ha acortado. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos de los siglos. Pero Dios va a hacer las cosas según su propósito, de acuerdo a su voluntad. Dios no hará nada para gloria del hombre. Su poder, sus señales, acompañarán al evangelio hasta el fin. Respaldarán su Palabra. Fortalecerá al débil. Cada día más cerca del Señor. Creciendo cada día. Formándonos en el molde de Jesucristo. Que Dios te continúe bendiciendo.

  

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