La amistad es un reto (3)

Es un misterio el por qué la predicación del evangelio es una tarea que le ha sido encomendada a los hombres. Los ángeles quieren cumplirla dice la Biblia, pero les está vedada esa posibilidad. Por alguna razón que solo Dios sabe, los protagonistas principales de este proceso, son la iglesia y el propio Espíritu Santo, guiando a las personas hacia Jesucristo, el único camino. Pero si estamos vacíos que es lo que vamos a brindar, si no nos amamos los unos a los otros, no nos importa lo que le sucede a los hermanos o a sus familiares, como podemos decirle a alguien que Dios le ama, que se quiere reconciliar con él.

Si somos amigos, en el verdadero sentido de la palabra el pueblo va a ver en nosotros la virtud del Señor y va a querer tener lo que nosotros tenemos. Y el Señor va a recompensar el sufrimiento pasado si con confianza esperamos en Él. Si los hechos, que hablan más que las palabras, no se corresponden con lo que se está diciendo, el mensaje es vano. Tiene que haber un equilibrio. Ni siquiera los milagros pueden cambiar eso (…y si tuviese toda la fe,  de tal manera que trasladase los montes,  y no tengo amor,  nada soy). Si hay amor se puede hacer cualquier cosa, se puede experimentar cualquier sacrificio con gozo.

Hoy el mundo está tan necesitado de amor, es una realidad tal que no comprende lo que esa palabra significa. Es que no ha experimentado jamás, ni tampoco puede una amistad de este tipo, donde el Señor es el centro de sus vidas y les une, donde no media el interés y el egoísmo. Si nunca has experimentado una relación así, la buena noticia es que podemos hacerlo. Y debemos hacerlo, porque es la única manera de que hagamos realidad esa canción que nos gusta tanto y que nos enardece: “Al mundo vamos a cambiar”. Y como vamos a cambiar a alguien si no tenemos que ofrecer, o sí tenemos: pleitos, ira, divisiones, rivalidades. Debemos sobreponernos a todas estas pequeñas cosas y forjar estrechos lazos de amistad que cada día nos una y nos complemente más. Nuestra influencia sobre el mundo que nos rodea, va a crecer de una manera increíble, porque el Señor se va a mover a gusto en medio nuestro.

Jn 15. 12-15 nos dice: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros,  como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este,  que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos,  si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos,  porque el siervo no sabe lo que hace su señor;  pero os he llamado amigos,  porque todas las cosas que oí de mi Padre,  os las he dado a conocer”. Jesús nos considera sus amigos y nos ama.

La amistad es un reto, no tenga dudas. Estoy seguro de que usted ha visto en alguna ocasión o escuchado sobre alguna persona que tenía muchos amigos, y esa persona estaba muy bien posicionada dentro de la sociedad. Tenía recursos, dinero, relaciones. Pero de pronto esa persona cae en desgracia. Los amigos desaparecen uno a uno. Esa es la amistad que suelen conocer los que no tienen al Señor. Nosotros traemos esas costumbres a la iglesia porque es lo que hemos visto siempre. Pero somos discípulos de Cristo y como buenos discípulos debemos aprender. Como resuelve Jesús los conflictos. Como Jesús se relaciona con la gente. Lo que Jesús hace por sus amigos. Hay que dejar morir al viejo hombre que hay en nosotros. Hay muchos retos en este proceso, pero los resultados son preciosos. De forma muy breve: Una mejor relación con el Creador del Universo y muchos amigos verdaderos. No estás solo, el Altísimo te ayudará. Todo sacrificio es poco.

Que el Señor te siga bendiciendo.

 

 

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