Si fuéramos a evaluar posesiones valiosas y darle un lugar según el valor que realmente tienen, no cabe dudas de que el Señor y su reino se llevarían por mucho el primer puesto. Las personas no perciben esta realidad y nosotros se la mostramos de todas las maneras posibles. Tal vez, por la misericordia de Dios, el entendimiento de muchos pueda ser abierto y la verdad les alumbre. No te canses de anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Testifica de tu Señor, que es el único que puede verdaderamente saciar el corazón humano. Nada más puede hacerlo. El Señor Jesús enseñó en una ocasión en tan solo un versículo (Mt 13. 44), el valor de su reino. “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”. ¡Que bueno es encontrar un tesoro! Algo valioso e importante que pueda cambiar significativamente la vida de una persona. El hombre del pasaje encontró un tesoro, se dio cuenta de su valor y se dijo: ¡Lo quiero! Tomó las medidas necesarias para que nadie se lo pudiera arrebatar. Sabía donde estaba escondido y debía adquirirlo. Pero no se podía obtener con cualquier cosa. Debía para ello invertir nada más y nada menos que todo lo que tenía. El Señor dice más: El hombre lo hace con gozo. Entendía perfectamente lo que había encontrado y sabía también que valía la pena cualquier sacrificio para conservarlo. No tengas dudas, el tesoro más valioso que un hombre puede tener es el Señor. Conocerle, entenderle. Estar bien cerca de Él. La buena noticia es que hoy está disponible. No te vas a arrepentir.
May 20
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