Conserva siempre una imagen adecuada (1)

Con que facilidad las personas y muy especialmente los jóvenes movemos la manera de pensar que tenemos sobre nosotros mismos. Es fácil creernos especiales, bien preparados, que podemos hacer cualquier cosa y nada detenernos. Pero también con gran facilidad pensamos todo lo contrario. No podemos, somos incapaces, nadie nos quiere. La Palabra del Señor tiene una clara exhortación: “Que nadie tenga un concepto de sí más alto del que debería tener, sino que piense de sí con cordura, considerando a los demás como superiores a Él mismo”. Muy claro, los que se creen cosas, no deberían hacerlo porque en el reino de Dios no es igual que en el mundo. Debemos se humildes. Estamos llamados a servir y no para ser servidos. Cuando el siervo de Dios pierde esta perspectiva se encuentra verdaderamente en un problema. Pero hoy no queremos enfocarnos en esta parte de la dificultad. Nos interesa mucho el lado contrario. Los que se creen muy poquita cosa. Los que no pueden. Los que piensan que nadie los quiere y son un error en el universo.
En la Biblia no hay ningún mandamiento que diga: ámate a ti mismo. Pero Dios da por sentado que nos amamos a nosotros mismos. El mandamiento dice: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Si debemos tener una idea de cómo amar a los demás es exactamente como nos amamos a nosotros mismos. El Señor Jesús lo dice de una manera muy práctica: como quieren que los hombres sean con vosotros, así mismo sed vosotros con ellos. Si nos odiamos a nosotros mismos es porque algo está mal. En ningún lugar dice la Biblia que te odies a ti mismo y sin embargo muchas veces los jóvenes prácticamente se odian a sí mismos. Están descontentos con quienes son. Puede ser que no nos guste nuestra apariencia, tengamos los dientes disparejos, la piel grasosa, seamos muy gordos, muy flacos, muy altos, muy bajos, que lleguemos a pensar que somos unos fracasados. Esto es bastante común. Son razones bastante frecuentes que nos llevan a tener sentimientos de inferioridad y a desarrollar una pobre imagen de nosotros mismos.
Escucha bien: No debes permitir que nadie te haga sentir inferior. Tener un pobre concepto de uno mismo es una de las cosas que más nos puede afectar en la vida. No solo va a impedir nuestro desarrollo social, sino también nuestro desarrollo espiritual. ¿Cómo podemos ser semejantes a Jesús con una imagen tan pobre? Como te veas a ti mismo, va a ser decisivo para tu futuro. Una imagen exagerada, te va a llevar al orgullo y la vanidad. Una pobre imagen conduce invariablemente a vivir con miedo e inseguridad. Creernos inferiores no nos conviene y definitivamente no es lo que Dios quiere. Dios quiere que nos consideremos reyes y sacerdotes, que vivamos una vida plena y podamos testificar plenamente de nuestro Señor. Dios nos quiere en una posición donde podamos anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. No está mal que nos amemos a nosotros mismos. Si te odias a ti mismo, no estás bien. Busca ayuda. No te quedes así. Eres una criatura de Dios. Él te ama y quiere que crezcas a la semejanza de Jesús. Siempre habrán cosas de nosotros que no nos gustarán, pero eso no quiere decir que debamos aislarnos y creernos menos que los otros. No te sientas mal, no te avergüences, tú eres un hijo de Dios. Cuando vemos esta creación tan maravillosa, tan perfecta y nosotros tan insignificantes; de tal manera que el salmista escribió: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria? En una primera instancia podemos creernos muy poca cosa, pero cuando entendemos que el Creador está particularmente interesado en nosotros y quiere que tengas bien claro lo importante que eres para Él, nuestra autoestima mejora. Dios sabe quien eres, donde estás y te considera alguien muy especial. Eres una criatura maravillosa. Eres creado a la imagen de Dios. Muchos quisieran que pensaras que eres un accidente de la evolución, algo que existe por casualidad, sin propósito, sin destino. Pero tú eres una obra de arte de Dios. Tienes capacidad para pensar y tomar decisiones inteligentes. Tienes una conciencia que puede distinguir entre el bien y el mal. Tienes emociones, tienes una personalidad.
Continuará…

2 comentarios

    • Miguel Bell Kindelan en 16 mayo, 2015 a las 3:21 pm
    • Responder

    Hola

    1. Que el Señor te bendiga Miguel. Saludos

Responder a Miguel Bell Kindelan Cancelar respuesta

Tu email nunca se publicará.