¿Cómo no apasionarme por su presencia?

Un joven cristiano, llamado Carlos, de 19 años de edad, cursaba la enseñanza universitaria. Se encontraba estudiando con su compañero de cuarto.

– Carlos ¿Cómo tu puedes estar tan apasionado por tu Dios?
– Le amo, porque Él me amo primero. Entregó a su Hijo por mí, perdonó mis pecados, me dio vida eterna y vino a reinar en mi corazón como el Señor de mi vida. También le estoy muy agradecido porque estaba perdido en el mundo, sin sentido y Él tomó el timón de mi vida y me dio dirección. En Cristo encontré la paz y la esperanza que no había encontrado en el mundo. Cuando pensaba que yo no le importaba a nadie, cuando me menospreciaba sintiéndome inferior a los demás, vino, extendió sus manos, me abrazó y me dijo: Tú eres importante para mí, te amo hijo mío. Cuando pensé que me desvanecía Él me sostuvo y me dio nuevo aliento. En mi Señor encontré el verdadero amor que anhelaba, llenó el vacío de mi corazón, transformó mi vida y mi familia. Por su amor, el sufrió los latigazos, por amor soportó el desprecio, por amor fue a la cruz del Calvario, por amor está esperando por personas como tú. Por eso te respondo mi querido amigo: ¿Cómo no apasionarme por su presencia?

Autor: Rayco.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.