Este domingo 10 de mayo es un día muy especial. En muchos lugares del mundo se celebra el día de las madres. El segundo domingo de mayo casi todos los hijos y los esposos se ponen en función de esas personas tan especiales para todos nosotros. Las dulcerías no dan abasto. Los vendedores de flores aprovechan la oportunidad. Todos trazan su estrategia para obtener los mayores beneficios. ¡Que bueno que tu mamá pueda sonreír! Pero no porque le hiciste un regalo caro, o las más hermosas flores sino porque siente tu amor, tu calor, tu presencia. Una madre no debería estar abandonada, olvidada. Una madre debe ser cuidada, mimada, bendecida.
Nosotros los cristianos tenemos el mejor modelo. Nuestro Señor Jesús también fue un hijo excelente. La mayor parte de su vida en la tierra, la pasó junto a sus padres. Aprendió un oficio, trabajó. Su ministerio público no fue muy extenso, aproximadamente unos tres años. Pero en esos tres años, ni la madre se olvidó del hijo, ni el hijo se olvidó de la madre. El punto culminante fue cuando ya condenado, en la cruz (Jn 19. 26, 27), le da una instrucción muy simple a uno de sus discípulos: “He ahí tu madre”. Él se iba, ya no iba a estar más físicamente, entonces deja a su madre al cuidado de uno de sus discípulos. Esta madre sufrió por el sacrificio de su hijo, pero no sufrió porque su hijo fuese un mal hombre, un vago, un abusador, un despreocupado. Hagamos lo mismo. Cuidemos a nuestros padres. Bendición sobre bendición. En la Palabra del Señor ese es un mandamiento con promesa. Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Muchas felicidades y muchas bendiciones a todas las madres en su día.
May 10
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