Joven: ¡El tiempo es ahora!
¿Nunca se te ha escapado alguna oportunidad importante? ¿Nunca se te ha ido entre las manos algo que deseabas mucho? ¿Nunca has escuchado a nadie contar alguna historia que termina en un lamento donde se dicen cosas como esta: si yo hubiera hecho esto, si yo hubiera hecho lo otro? En momentos como este, solo queda la resignación, la posibilidad de imaginar que todo pudo haber sido diferente y lamentarnos.
En la juventud este tipo de situaciones se ve con mucha frecuencia en asuntos relacionados con la pareja, el trabajo, los estudios. Muchos cuando pasan los años se quejan de no haber estudiado, de no haber aprendido un oficio. Muchos se lamentan de no haber tenido el valor de declararle su amor a cierta persona o para luchar a brazo partido por conquistar cada uno de sus sueños.
La idea que generalmente se tiene de lo que es una oportunidad dista mucho de lo que Dios piensa que es. Es muy fácil darle la prioridad a las cosas del mundo. Las cosas de Dios se ven muy difíciles, extremadamente difíciles y muchas veces las percibimos de una manera muy diferente a como realmente son. Con frecuencia escuchamos decir: no era el tiempo de Dios, aun no es el tiempo, eres muy joven, primero estudia, diviértete, luce.
Mira, la oportunidad más preciosa, es la de servir al Señor, es la de caminar tras el Cordero por donde quiera que va. Y hoy está disponible. El mayor lamento va a ser cuando miremos hacia atrás y nos demos cuenta de todo lo que dejamos de hacer y tengamos conciencia de que sí era el tiempo, que Dios quería, que te llamaba de muchas maneras, te exhortaba, te reprendía.
Te invitamos a que leas el libro del profeta Hageo. En este libro vas a encontrar una situación muy semejante a lo que te estamos explicando. Es un libro corto. Una lectura simple de este libro no toma más de diez minutos y vas a entender lo que estamos hablando. Aquí te presentamos una idea general de lo que estaba sucediendo en aquel momento para ayudarte en tu estudio: El pueblo de Dios había comenzado a edificar el templo del Señor luego del regreso de los cautivos, pero los enemigos del pueblo de Dios conspiraron, hicieron lo que siempre hacen para detener la obra del Señor, y lo consiguieron. El rey persa emitió un decreto paralizando la reconstrucción. Más de quince años estuvo parada la obra y el pueblo decía en su corazón: no ha llegado aun el tiempo. Con sus ojos ellos veían eso. Muchos problemas, muchas dificultades, un decreto del rey. Era natural que pensaran que el tiempo no había llegado. Evidentemente, Dios no estaba de acuerdo. El señor envía a su siervo con el mensaje y como siempre llama a las cosas por su nombre. No es tiempo de edificar mi casa, pero si es tiempo de ocuparse de sus propios asuntos, de sus casas, de sus negocios y mi casa está desierta. Ellos escucharon al profeta, rectificaron el rumbo y levantaron la casa del Señor.
Hoy no hace falta edificar ningún templo de piedra, pero si necesitamos ser edificados nosotros mismos. Muchos se están perdiendo porque no conocen al Señor Jesús y no hay quien les predique porque nosotros estamos ocupados en otras cosas pensando que no es el tiempo. Debemos aprovechar la oportunidad que tenemos de conocer al Señor, de seguirle, confiando en Él, de buscarle. Si lo haces mi hermano, vas a comprender que el tiempo es ahora, el Señor va a añadir a tu vida todo lo que necesitas, vas a impactar realmente al mundo que te rodea. Jesús lo va a hacer de la mano de su pueblo.
Abr 20
1 comentario
Disculpame pero cuando leí el título de tu Blog casi lo cierro porque creo que a Dios, nunca lo veré en persona hace mucho que su pueblo Israel lo vió y no havuelto por ahí. Te explico es que Palmiche es un caballo COMUNISTA. pero al leer el articulo que publicaste recordé la frase de Fidel de que los religiosos y los Comunistas deben luchar codo con codo por un futuro mejor. GRACIAS POR CONFIAR EN LA JUVENTUD Y POR ESCRIBIR COSAS OBJETIVAS Y ALENTADORAS COMO ESTAS. GRAN ARTÍCULO.